viernes, 17 de enero de 2014

Para no dejar de ser

Título: Cuando os hagáis pequeños
Autora/ escritora: Uxue Alberdi
Autora/ ilustradora: Aitziber Akerreta
Editorial: Kalandraka
Año: 2013




La idea es simple y sabia: al invertirse el tiempo biológico de las personas, en lugar de hacerse viejos, vuelven a ser niños.
Con una mirada melancólica desde la adultez, y de advertencia desde la niñez, se les otorga a los chicos el lugar de la sabiduría y se llama a observar cómo con la imaginación ellos pueden suplir necesidades, y viven el ahora disfrutando sin discusiones, preocupaciones, responsabilidades, prejuicios ni convenciones.
El libro contiene un doble mensaje: a los adultos les recuerda lo que antes hacían y ya no hacen; mientras que a los niños no sólo los regocija con las actuales posibilidades que tienen, sino que también les advierte sobre lo que no tienen que dejar de hacer, aún cuando sean mayores.
El libro se subtitula “Cuento para contar a los mayores antes de dormir”, para recordarles a los adultos que no hay que perder la vitalidad de la niñez, que hay que disfrutar de las pequeñas cosas y que cuando uno se hace grande quiere volver a ser niño; y a los niños les recuerda que hay que disfrutar de ese momento de la vida que, lamentablemente, no vuelve nunca más.
La ilustradora utiliza un recurso muy interesante: el mundo adulto es gris y nostálgico, mientras que en el mundo de los niños abundan los colores y la alegría, pero los colores no son exclusivos del mundo de los niños sino que cuando un adulto empatiza con ellos, como es el caso de la abuela, se lo premia con colores. Quizás los colores representan el no olvidarse de la frescura de la niñez, quizás la abuela ya se volvió pequeña. Del mismo modo, cuando los niños intervienen en el mundo adulto también lo hacen a través de los colores.
Son imperdibles los detalles deliciosos del trabajo de la ilustradora: los gestos, actitudes, poses y hasta la desfachatez de los pequeños.
La técnica con la que están hechas las ilustraciones es lápiz de grafito y de color, tan simple y bellamente utilizada que encaja a la perfección con la historia que se narra.










sábado, 9 de noviembre de 2013

Disculpe las molestias

Título: ¿Es tuyo este perro?
Autor/ escritor: José Sanabria
Autora/ ilustradora: Jimena Tello
Editorial: Del Naranjo
Año: 2013


Un chico sale a pasear con su mamá y en el camino encuentra un perro perdido. Sin dudarlo un segundo, ambos se ponen como objetivo hallar a su dueño. Sin embargo nada resultará tan fácil, aunque la mayoría de los vecinos –pero no todos– tengan la intención de ayudar.
¿Es tuyo este perro? es un relato cíclico que continuamente lanza puntos de fuga y extiende los plazos de la novedad. Así, permite nuevas relecturas, y en cada una de ellas se descubren personajes e historias que se desarrollan paralelamente al argumento central. Mientras el relato avanza, el buscador deviene en buscado, en un contexto –una ciudad, un barrio– habitado por muchos personajes amistosos y otros no tanto.
Desde la ilustración se brinda la idea de lo inacabado, de lo que se está construyendo (un cielo de gesso, imágenes de una ciudad en permanente reconstrucción). Este concepto es el que da pie a las historias que fluyen y al movimiento constante, y de esta manera comprendemos que lo que se lee se reformula con cada lectura y que, por supuesto, no hay una lectura que sea igual a otra.
La belleza de las ilustraciones se funde a la perfección con la ternura del relato, ideal para leer muchas veces, en voz alta y sin perder ningún detalle.



Página web de la ilustradora: http://www.jimenatello.com.ar/
Página web del escritor: http://llegoacasa.blogspot.com.ar/

lunes, 8 de julio de 2013

Mirar el mundo con los ojos del cuerpo

Título: Mi cuerpo y yo
Autor: Jorge Luján
Ilustradora: Isol
Editorial: Comunicarte
Año: 2012



Jorge Luján realiza por medio de su poesía un proceso de extrañamiento del propio cuerpo en donde la idea central se expresa en el título: “Yo no soy mi cuerpo”. El libro trata la arbitrariedad del ser, el hecho de que estemos en nuestros respectivos cuerpos es tan absurdo como que estemos en este planeta y no en otro, que seamos humanos u hormigas. 
Lo que somos, lo que nos describe no es nuestro cuerpo, lo que preexiste o sobreexiste la materia física es lo que podría denominarse de múltiples formas, tales como “el alma”, “la mente”, “el ser” o simplemente “un manojo de vivencias y sentimientos”, que es muy diferente del cuerpo: mientras este es definido y racional; el ser es indefinido, amorfo y múltiple, no está regido por las leyes físicas ni morales, no debe alimentarse, comer, asearse ni dormir. El cuerpo debe manejarse y direccionarse de manera lineal, no puede escapar de la realidad táctil y física. Mientras que el ser se alimenta de sueños, utopías, sentimientos e irracionalidad.
Las ilustraciones amplían los posibles significados y enriquecen el texto ya que es muy difícil imaginar cómo ilustrarlo sin caer en la literalidad. Isol en su dedicatoria muy acertada resume el contenido: “Para Antón, mi alma fuera del cuerpo” (hace referencia a su hijo), el cuerpo no es más que eso, un envase que contiene algo que puede preexistir o sobreexistir la materia física. 
Culmina con la afirmación de que el cuerpo y la mente tienen una relación recíproca. Mirar por los ojos del cuerpo nos permite ver el mundo, mientras que el mundo mira hacia nuestro interior y de allí es que podemos disfrutar de obras como esta, que surgen del alma. 




Imágenes tomadas de: http://www.isol-isol.com.ar

jueves, 20 de junio de 2013

La melancolía del futuro

Título: Mi jardín
Autor: Zidrou
Ilustradora: Marjorie Pourchet
Editorial: Adriana Hidalgo
Colección: Pípala
Año: 2010


Mi jardín es una advertencia, es un aviso al lector que aún vive en espacios gigantes rodeado de su imaginación enorme: lo tangible se termina, se agota, mientras que lo intangible, los recuerdos, perduran. 
Es un canto a la memoria que se vuelve onírica y que nos transporta a un pasado con elementos fantásticos. Ilustrado maravillosamente por Marjorie Pourchet, responsable entre otros títulos de A mi lado y Oso Cazamariposas, utiliza colores otoñales, –¿qué estación es más melancólica que el otoño?– El choque entre el texto y la ilustración enriquece la dinámica del libro, ofrece multiplicidad de sentidos y lo convierte en un libro-álbum.
Cuenta la historia de un hombre que regresa a la casa de su infancia y es absorbido por los recuerdos vividos en aquel jardín enorme que supo verlo como un pirata que escondía tesoros mientras que se convierte, a su paso, en el niño que fue. 
El libro apela a todo lector, porque todos tenemos recuerdos, son lo que tenemos para contar, lo que nos constituye como individuos y que suelen desestimarse cuando al regresar a un lugar que la memoria guarda de una forma notamos que ha empequeñecido o nosotros nos hemos agigantado, como si hubiésemos bebido de un sorbo la poción con la leyenda “bébeme” de Alicia.
El gran tema del libro es el paso del tiempo, lo que se ha ido y no regresa, roza el tópico de la muerte ya que las mascotas que han compartido tiempo y cariño con el protagonista pasan a alimentar la tierra y hacen surgir nueva vida de ella, ahora vegetal. Un cuarto, un retrato con tres personas, sólo dos sillas para merendar.





Imágenes tomadas de http://sol-e.com/bancorecursos/museo.php?letra=P&id_tabla=22014

miércoles, 19 de junio de 2013

Las cosas que más me gustan son sustantivos abstractos, aquellos de los que nos hablaba la señorita de la primaria. Me gustan el amor, la felicidad, los olores (el olor a pochoclo, a libro viejo, a muñeca nueva), pero si hablamos de sustantivos no abstractos lo que más me gusta son los libros, porque son puertas a otros mundos que alguien creó para nosotros.
Lo que trato aquí es dejar sentado lo que me transmiten los libros al momento de leerlos, es por eso que no se trata del tipo de reseñas que podríamos encontrar en la contratapa de un libro porque el eje no está puesto en lo comercial sino en la práctica del extrañamiento que debo realizar como adulta al momento de tomar un libro para chicos y volver a sentir lo que –quizás– hubiera sentido como una pequeña lectora. Con mis reseñas sólo muestro un modo de ver las cosas, sólo una lectura de las múltiples posibles.
He tomado el título del blog de un texto de Tournier en el que explica que las grandes obras literarias son legibles incluso por los niños. Me gusta este concepto porque habla de que no se necesita una prosa rebuscada para crear una literatura que permanezca en el imaginario colectivo, son aquellas obras que leen tanto niños como jóvenes y adultos. También me interesa que de esa apreciación se desprende que no hay temáticas que no puedan leer los chicos, sino un modo de contarlas.