Las cosas que más me gustan son sustantivos abstractos, aquellos de los que nos hablaba la señorita de la primaria. Me gustan el amor, la felicidad, los olores (el olor a pochoclo, a libro viejo, a muñeca nueva), pero si hablamos de sustantivos no abstractos lo que más me gusta son los libros, porque son puertas a otros mundos que alguien creó para nosotros.
Lo que trato aquí es dejar sentado lo que me transmiten los libros al momento de leerlos, es por eso que no se trata del tipo de reseñas que podríamos encontrar en la contratapa de un libro porque el eje no está puesto en lo comercial sino en la práctica del extrañamiento que debo realizar como adulta al momento de tomar un libro para chicos y volver a sentir lo que –quizás– hubiera sentido como una pequeña lectora. Con mis reseñas sólo muestro un modo de ver las cosas, sólo una lectura de las múltiples posibles.
He tomado el título del blog de un texto de Tournier en el que explica que las grandes obras literarias son legibles incluso por los niños. Me gusta este concepto porque habla de que no se necesita una prosa rebuscada para crear una literatura que permanezca en el imaginario colectivo, son aquellas obras que leen tanto niños como jóvenes y adultos. También me interesa que de esa apreciación se desprende que no hay temáticas que no puedan leer los chicos, sino un modo de contarlas.
:) Me encanta como lo expresas. Hermoso blog :)
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